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La cocina mediterránea


Imaginarnos sentados en una terraza con vista al mar


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  • 30/03/2020
  • Autor: Osnar Bautista

Los países del Mediterráneo disfrutan de una cocina profundamente arraigada en las tradiciones clásicas. Este, después de todo, fue el mar que cruzaron los minoicos, fenicios, los antiguos griegos y romanos para construir sus imperios. Luego vinieron los árabes; con su amor por los mercados de frutas y verduras. Durante los siglos, los países que rodeaban este espléndido mar, sufrieron la conquista de los ejércitos pero, también, sacaron provecho de sus importantes rutas comerciales.

Los cocineros que viajaban con estos ejércitos y cortes, introdujeron innovaciones culinarias. Las sopas de pescado que ahora se encuentran por toda la región, se consideran una creación griega. Existe una teoría que dice que los romanos introdujeron el arte de hacer pastas a los chinos y con las valiosas cargas del Oriente y de la India, llegaron nuevos alimentos excitantes que complementaron los cultivos básicos de trigo, olivos y uvas; no sólo especias sino cítricos, melones, berenjenas, duraznos y granadas.

Y si el descubrimiento del “Nuevo Mundo” a finales del siglo XV llevó al colapso de los antiguos imperios comerciales, no detuvo el flujo de los nuevos ingredientes traídos por los grandes ejércitos: tomates y pimientos fueron algunas de las principales novedades.

La región Mediterránea siempre ha gozado de una fertilización cruzada de ideas culinarias y de fronteras gastronómicas bastante precisas. Pero, si hay similaridades, también hay constantes: donde quiera que se vaya en el Mediterráneo, se encontrarán aceitunas, pan, limones, hierbas y especias. Y como resultado, la dieta mediterránea, que carece de platos ricos en mantequilla o basados en cremas y carnes, suele describirse como austera, hasta sobria. Pero, no es nada así. Si mezclamos el estallido de color y de sabor de sus platillos, los atados brillantes de yerbas verdes y las vibrantes tonalidades de las frutas, nos sorprenderemos por la gran variedad y abundancia que existe en cada rincón de cada casa, de cada restaurante y de cada sitio en la extensa región.

Es allí, donde todavía se encuentra el tipo de comida con el que sueña la mayoría de nosotros cuando pensamos en el Mediterráneo. Imaginarnos sentados en una terraza con vista al mar, en un pequeño café o en la cocina fresca y deslumbrante de algún amigo. No hay necesidad de que cualquier platillo que elaboremos a partir de enseñanzas y recetas, se limite a un recuerdo idílico. Invariablemente, será fácil crear una comida mediterránea en casa; obedeciendo siempre a comprar los mejores ingredientes; cocinándolos con el mejor de los placeres.